Nos juntamos en el Rebolledo a cenar la gente de Agustinos y colegas de otros sitios cenamos bien y luego empezamos a contar historias; 1 hora sin parar de reir y reir, para los que faltaron un abrazo y el artista fotógrafo tiene un pulso como para robar panderetas salen todas las fotos difuminadas o movidas que con la cámara hay que tener bastante pulso para que salgan bien y yo las hago deprisa sin esperarme al 2º flash.
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